domingo, 29 de junio de 2014
sábado, 15 de marzo de 2014
miércoles, 12 de diciembre de 2012
martes, 11 de diciembre de 2012

Guardapelo
Museo de Antropología de Xalapa, septiembre de 2012 - enero de 2013
54 esculturas elaboradas con pelo de animales bordado sobre tela, agrupadas en las siguientes series o piezas individuales:
Guardapelo ovino
Joyas
Guardapelo oblongo
Gran Guardapelo
Ambiente
Guardapelos
Fotografía: Mauricio Zavala
lunes, 19 de noviembre de 2012
Cédula de sala de Guardapelo
Guardapelo de Abel
Zavala
Desde hace cuatro años Abel Zavala
elabora una serie de experiencias táctiles y espaciales que ahora se reúnen,
invitando al público a interactuar con ellos a partir de sus sentidos, el
cuerpo en el espacio y su imaginación. Y
es que estas obras también son cuerpos en el espacio. Elaboradas a partir de un minucioso proceso
artesanal en el que utiliza el pelo de perro, la lana de borrego y la lana de
alpaca en formas inusitadas, estas piezas convierten las cualidades plásticas de
estos materiales en un imán que nos incita a acercarnos a la variedad de
sensaciones que provocan, a partir de su adhesión a distintos soportes y estructuras
formales que evocan elementos naturales y primigenios estilizados. Con base en sus anteriores experiencias en la
pintura y la cerámica, Zavala conjunta aquí sus habilidades para el diseño
bidimensional y tridimensional, incitando a un proceso de recepción que nos
exige a la vez el acercamiento y el alejamiento, convirtiendo al espectador en
co-creador de procesos de significación que sólo puede constituirse
completamente a través del cuerpo y la memoria, recogiendo y entrelazando las
distintas vivencias provocadas por la obra en el espacio. De manera parecida a la producción
escultórica de Louise Bourgeois, entonces, la obra de Zavala construye símbolos
aparentemente abstractos que, a través del ejercicio conjunto de la intuición y
la facultad de discernimiento conceptual, constituyen dispositivos que
sobrepasan el ámbito de la lógica cartesiana para enriquecer nuestra vivencia a
partir de otros registros de sabiduría contenidos a nivel del inconsciente
corporal y mental.
Karen
Cordero Reiman
México, D.F.,
noviembre 2012
miércoles, 24 de octubre de 2012
sábado, 18 de febrero de 2012
De la serie Guardapelo, Ambiente 1
De la serie Guardapelo, Ambiente 1
Pelo de perro bordado sobre tela
187 x 180 cm
2012
De la serie Guardapelo, Ambiente 1 (detalle)
Guardapelo es un proyecto que consiste en la elaboración de cuatro lienzos bordados con pelo de perro. Son piezas que adquieren relevancia por sí mismas, por el material. El tratamiento de la superficie será sencillo; líneas horizontales, monocromías o ligeras variaciones cromáticas. La intención es transmitir un encuentro entre público, escultura y espacio, una atmósfera que invada y apele más allá de la mirada, al tacto y al tránsito. Estas piezas tendrán un carácter de esculturas-ambientes.
Proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes
sábado, 14 de mayo de 2011
Esculturas de pelo de perro
Pelo de perro de diferentes razas bordado sobre estructura textil
Medidas variables
De Samoyedo II
Pelo de perro samoyedo bordado sobre estructura textil
63 x 17 x 17 cm
2010
De samoyedo I
Pelo de perro samoyedo bordado sobre estructura textil
24 x 20 x 20 cm
2010
"De pastor alemán II"
Pelo de perro pastor alemán bordado sobre estructura textil
93 x 20 x 20 cm
2010
martes, 3 de mayo de 2011
Montaje de las esculturas de pelo en la Celda Contemporánea del Claustro de Sor Juana
Pelo de perro, lana de borrego o lana de alpaca bordada sobre estructuras textiles.
32 piezas,146 cm de altura la más alta, 12 cm la más baja.
Fotografía: Jorge Rodrigo Fiors
miércoles, 2 de marzo de 2011
Texto de sala de la exposición Paisajes-memorias, escrito por el curador de la muestra
Paisajes-memorias
El concepto unificado de paisajes-memorias en las esculturas de Mariana Velázquez (1955), Roberto Rodríguez (1959), Graciela Olio (1959) y Abel Zavala (1986), pone en operación significantes que entretejen y ramifican nociones como lugar-identidad-espacio-tiempo; un dispositivo que permite una ruta de lectura no sólo relacionada con valores formales y visuales, sino a su interpretación, donde el sentido y significado de la obra es producto del entorno geográfico, cultural y social.
La obra de estos creadores mantiene vínculos que podríamos llamar de afinidad en la diferencia; cada uno comparte a su manera, una preocupación constante por explorar los aspectos espacio-temporales de su contexto. Al mismo tiempo que un encuentro con la materia y el tratamiento de las superficies, una convivencia entre lo táctil y lo visual; así como una tensión espacial por el uso de la arquitectura como soporte de sus obras. El espacio de exposición no se concibe de manera neutral, se experimenta en tiempo real: la dimensión espacial determina un itinerario y estipula un tiempo deambulatorio. El cuerpo se mueve, los ojos están en constante oscilación variando sus distancias focales y fijando las imágenes. La relación de tiempo-espacio se establece de manera explicita a través del recorrido que debemos realizar para la recepción de la obra.
La exposición Paisajes-memorias, escultura de Graciela Olio, Roberto Rodríguez, Mariana Velázquez y Abel Zavala; curaduría de Manuel Velázquez, será Inaugurada el 24 de febrero de 2011 a las 19:30 horas en la galería Celda Contemporánea del Claustro de Sor Juana, Izazaga 92 Centro Histórico de la Ciudad de México, metro Isabel la Católica.
Esta curaduría es resultado de la investigación que he realizado para la maestría en Estudios de Arte de la Universidad Iberoamericana.
Manuel Velázquez
Xalapa, Veracruz, febrero 2011
El concepto unificado de paisajes-memorias en las esculturas de Mariana Velázquez (1955), Roberto Rodríguez (1959), Graciela Olio (1959) y Abel Zavala (1986), pone en operación significantes que entretejen y ramifican nociones como lugar-identidad-espacio-tiempo; un dispositivo que permite una ruta de lectura no sólo relacionada con valores formales y visuales, sino a su interpretación, donde el sentido y significado de la obra es producto del entorno geográfico, cultural y social.
La obra de estos creadores mantiene vínculos que podríamos llamar de afinidad en la diferencia; cada uno comparte a su manera, una preocupación constante por explorar los aspectos espacio-temporales de su contexto. Al mismo tiempo que un encuentro con la materia y el tratamiento de las superficies, una convivencia entre lo táctil y lo visual; así como una tensión espacial por el uso de la arquitectura como soporte de sus obras. El espacio de exposición no se concibe de manera neutral, se experimenta en tiempo real: la dimensión espacial determina un itinerario y estipula un tiempo deambulatorio. El cuerpo se mueve, los ojos están en constante oscilación variando sus distancias focales y fijando las imágenes. La relación de tiempo-espacio se establece de manera explicita a través del recorrido que debemos realizar para la recepción de la obra.
La exposición Paisajes-memorias, escultura de Graciela Olio, Roberto Rodríguez, Mariana Velázquez y Abel Zavala; curaduría de Manuel Velázquez, será Inaugurada el 24 de febrero de 2011 a las 19:30 horas en la galería Celda Contemporánea del Claustro de Sor Juana, Izazaga 92 Centro Histórico de la Ciudad de México, metro Isabel la Católica.
Esta curaduría es resultado de la investigación que he realizado para la maestría en Estudios de Arte de la Universidad Iberoamericana.
Manuel Velázquez
Xalapa, Veracruz, febrero 2011
Sobre Paisajes-memorias, texto de Karen Cordero
Cédula “Paisajes-memorias”. Celda Contemporánea, Universidad del Claustro de Sor Juana
Esta exposición inicia una reflexión sobre el papel de la memoria en nuestra cultura y conciencia que se llevará a cabo en este espacio a lo largo de este año y el siguiente.
En este caso, el curador Manuel Velázquez apuesta a la escultura como medio de indagación sobre el tema, y el paisaje como el sitio a partir del cual el sujeto se interroga.
Las propuestas de cuatro artistas visuales contemporáneos: Roberto Rodríguez (1959), Graciela Olio (1959), Abel Zavala (1986) y Mariana Velázquez (1955) nos sugieren diversas maneras en las que habitamos y a la vez somos habitados por el paisaje, a partir de las maneras en que remite a la memoria voluntaria e involuntaria, y al tacto, a la visión y la palabra, como dispositivos que activan una compleja red de significados tanto personales como culturales.
La combinación de medios como barro, pelo y madera en la producción de estos objetos, así como la interacción de estos elementos con y en el espacio, nos lleva no a la representación del paisaje sino a la renovada vivencia del mismo, a partir de la intensificada experimentación y reconfiguración de sus texturas en este paisaje artístico que se ha construido en diálogo con el evocativo entorno de la Celda Contemporánea.
Karen Cordero Reiman
Esta exposición inicia una reflexión sobre el papel de la memoria en nuestra cultura y conciencia que se llevará a cabo en este espacio a lo largo de este año y el siguiente.
En este caso, el curador Manuel Velázquez apuesta a la escultura como medio de indagación sobre el tema, y el paisaje como el sitio a partir del cual el sujeto se interroga.
Las propuestas de cuatro artistas visuales contemporáneos: Roberto Rodríguez (1959), Graciela Olio (1959), Abel Zavala (1986) y Mariana Velázquez (1955) nos sugieren diversas maneras en las que habitamos y a la vez somos habitados por el paisaje, a partir de las maneras en que remite a la memoria voluntaria e involuntaria, y al tacto, a la visión y la palabra, como dispositivos que activan una compleja red de significados tanto personales como culturales.
La combinación de medios como barro, pelo y madera en la producción de estos objetos, así como la interacción de estos elementos con y en el espacio, nos lleva no a la representación del paisaje sino a la renovada vivencia del mismo, a partir de la intensificada experimentación y reconfiguración de sus texturas en este paisaje artístico que se ha construido en diálogo con el evocativo entorno de la Celda Contemporánea.
Karen Cordero Reiman
domingo, 13 de febrero de 2011
Paisajes-memorias
El jueves 24 de febrero de 2011 a las 19:30 horas, se inaugura en la Celda Contemporánea de la Universidad del Claustro de Sor Juana la exposición "Paisajes-memorias" curada por Manuel Velázquez, con escultura de Graciela Olio, Roberto Rodríguez, Mariana Velázquez y Abel Zavala.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Lo que ves es lo que ves
Toda obra artística es intraducible a otro discurso. Miramos para descubrir, descubrimos al mirar. La frase de Frank Stella es contundente “Lo que ves es lo que ves.” Está lo que vemos, no más. O mejor, vemos lo que está y lo descubrimos a partir de formas, vacíos, estructuras, colores y materiales. En esta línea se inscribe la escultura de Abel Zavala, este artista trabaja en una serie de piezas tridimensionales realizadas en tela y bordadas con pelo de perro. Son piezas que no pretenden contar historias ni hablar de algo específico, lo importante es que la obra adquiera relevancia por sí misma, por la simpleza de su forma, el aspecto matérico y el montaje. Para esto recurre a formas orgánicas simples con ligeras variaciones de tamaño, color o textura. En estas piezas las relaciones formales entre estructura, material, forma, escala, color y soporte; subrayan la suficiencia propia de los materiales usados. Desde la influencia de la estética minimalista, Zavala otorga a sus piezas una expresión plástica definida, de ahí que utilice de manera directa los materiales en su evidencia física sin ornamento alguno. Así, las cualidades propias del pelo de perro se convierten en protagonistas de la experiencia estética.
En estas obras, Zavala hace patente una construcción poética despojada de una narrativa cultural. Su producción artística es un dispositivo estético donde el sentido y significado de la obra es producto de la relación del objeto artístico con el receptor. La intención es situar las potencialidades matéricas y visuales en su centro de gravedad, como representación del objeto en sí mismo y de sus condiciones de producción. La fisicidad de su escultura es acentuada como resultado de elegir y manipular los materiales.
Una de las principales características que definen la escultura de Zavala es el proceso productivo, la consecución formal de una factura impecable y meticulosa que se muestra como generadora de los conceptos e ideas que dan sustento a la obra. Cada pieza, en tanto proceso, se devela como una actividad reflexiva, experimental y creativa; donde la acción física del artista en la facturación de la pieza resulta definitorio. Este proceso de producción se hace visible en su momento de exhibición.
En el montaje de sus piezas la belleza del vacío y el silencio cuentan, el artista dispone las esculturas en el espacio de tal forma que logran definir intenciones constructivas o visiones específicas. El montaje, hace que los materiales elegidos, las formas de producción y los procesos tengan un papel muy relevante en su discurso y sean específicos de la intencionalidad del autor. Sus esculturas, materializan ideas concretas sobre la naturaleza de lo artístico y encarnan una propuesta visual de intercambio con el espectador.
A Zavala le interesa que sus esculturas no sólo funcionen como objetos, sino, que se integren al espacio arquitectónico donde son expuestas. Así, la iluminación es un elemento importante, porque las piezas son en su mayoría monocromáticas o de colores neutros y ricas en textura. La iluminación permite que estos suaves contrastes puedan ser percibidos dentro del espacio en blanco de la galería que los contiene y articula. El sentido de todo esto es la concepción completa del carácter sensible del objeto artístico como experiencia estética.
De esta manera, conceptos, procesos e intenciones se reformulan en una obra donde la construcción visual apela a la pura lectura material más que a la interpretación, por lo que la presentación de estos trabajos muy afín a las prácticas minimalistas es fundamental. El conjunto de las piezas construye una atmósfera que invade y apela más allá de la mirada, al tacto y al tránsito.
Manuel Velázquez
Noviembre 2010
En estas obras, Zavala hace patente una construcción poética despojada de una narrativa cultural. Su producción artística es un dispositivo estético donde el sentido y significado de la obra es producto de la relación del objeto artístico con el receptor. La intención es situar las potencialidades matéricas y visuales en su centro de gravedad, como representación del objeto en sí mismo y de sus condiciones de producción. La fisicidad de su escultura es acentuada como resultado de elegir y manipular los materiales.
Una de las principales características que definen la escultura de Zavala es el proceso productivo, la consecución formal de una factura impecable y meticulosa que se muestra como generadora de los conceptos e ideas que dan sustento a la obra. Cada pieza, en tanto proceso, se devela como una actividad reflexiva, experimental y creativa; donde la acción física del artista en la facturación de la pieza resulta definitorio. Este proceso de producción se hace visible en su momento de exhibición.
En el montaje de sus piezas la belleza del vacío y el silencio cuentan, el artista dispone las esculturas en el espacio de tal forma que logran definir intenciones constructivas o visiones específicas. El montaje, hace que los materiales elegidos, las formas de producción y los procesos tengan un papel muy relevante en su discurso y sean específicos de la intencionalidad del autor. Sus esculturas, materializan ideas concretas sobre la naturaleza de lo artístico y encarnan una propuesta visual de intercambio con el espectador.
A Zavala le interesa que sus esculturas no sólo funcionen como objetos, sino, que se integren al espacio arquitectónico donde son expuestas. Así, la iluminación es un elemento importante, porque las piezas son en su mayoría monocromáticas o de colores neutros y ricas en textura. La iluminación permite que estos suaves contrastes puedan ser percibidos dentro del espacio en blanco de la galería que los contiene y articula. El sentido de todo esto es la concepción completa del carácter sensible del objeto artístico como experiencia estética.
De esta manera, conceptos, procesos e intenciones se reformulan en una obra donde la construcción visual apela a la pura lectura material más que a la interpretación, por lo que la presentación de estos trabajos muy afín a las prácticas minimalistas es fundamental. El conjunto de las piezas construye una atmósfera que invade y apela más allá de la mirada, al tacto y al tránsito.
Manuel Velázquez
Noviembre 2010
jueves, 25 de noviembre de 2010
De pelo
De San Bernardo I
Pelo de perro San Bernardo bordado sobre estructura textil
15 x 16 x 16 cm.
2009
De San Bernardo II
Pelo de perro San Bernardo bordado sobre estructura textil
28 x 16 x 16 cm.
2009
De alpaca I
Lana de alpaca bordada sobre estructura textil
19 x 17 x 17 cm.
2009
Vista de la serie "De borrego"
Lana de borrego bordada sobre estructura textil
medidas variables
2009
Vista de la serie "De alpaca"
Lana de alpaca bordada sobre estructura textil
medidas variables
2009
Piezas de diferentes series
Lana de borrego, pelo de perro San Bernardo y lana de pelibuey bordados sobre estructura textil
medidas variables
2009
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